Jueves, 11 de octubre de 2012

— (...) Doña Yennefer, ¿cuál es la verdad? ¿Cómo saber que ya ha llegado el momento...?

— ¿... para ir a la cama con un hombre?

Ciri se cubrió de rubor. Estuvo callada un instante y luego alzó los ojos y meneó afirmativamente la cabeza.

— Eso es fácil de saber —dijo Yennefer con naturalidad—. Si comienzas a darle vueltas a esto, es señal de que ya ha llegado la hora.

— ¡Pero yo no quiero para nada!

— No es ninguna obligación. No quieres, no vas.

— Ajá. —Ciri de nuevo se mordió los labios—. Y ese... bueno... hombre... ¿Cómo se sabe que es el adecuado para...?

— ¿... ir a la cama?

— Mmm.

— Si acaso se tiene elección —la hechicera deformó los labios en una sonrisa— y no se tiene mucha práctica, lo primero que se valora no es el hombre sino la cama.

Los ojos esmeraldas de Ciri tomaron la forma y el tamaño de platos.

— ¿Cómo que... la cama?

— Exactamente. A los que no tengan cama alguna, los eliminas de inmediato. Entre los que queden, eliminas a los que tengan camas sucias y descuidadas. Y cuando queden sólo los que tengan camas limpias y bien arregladas eliges al que más te guste. Por desgracia no es un método seguro al ciento por ciento. Puede una meter bien la pata.

La Sangre de los Elfos, de Andrzej Sapkowski

Publicado por darthseid @ 13:59  | Citas

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