Jueves, 01 de octubre de 2009

Bast: (...) Ver?s, existe una conexi?n fundamental entre lo que uno parece y lo que uno es. Todos los ni?os Fata lo saben, pero vosotros, los mortales, no lo veis. Nosotros sabemos lo preligrosas que pueden resultar las m?scaras. Todos nos convertimos en lo que fingimos ser.

Cronista se relaj? un poco, pues pisaba terreno conocido.

Cronista: Eso es psicolog?a elemental. Si vistes a un mendigo con ropa lujosa, la gente lo trata como a un noble, y el mendigo est? a la altura de lo que esperan de ?l.

Bast: Eso solo es la parte m?s peque?a -replic? Bast-. La verdad es mucho m?s profunda. Es... -Bast se atasc? un momento-. Todos nos contamos una historia sobre nosotros mismos. Siempre. Continuamente. Esa historia es lo que nos convierte en lo que somos. Nos construimos a nosotros mismos a partir de esa historia.

Cronista arrug? la frente y despeg? los labios, pero Bast levant? una mano.

Bast: No, esc?chame. Ya lo tengo. Conoces a una chica t?mida y sencilla. Si le dices que es hermosa, ella pensar? que eres simp?tico, pero no te creer?. Sabe que esa belleza es obra de tu contemplaci?n -Bast se encogi? de hombros-. Y a veces basta con eso.

Sus ojos se iluminaron.

Bast: Pero existe una manera mejor de hacerlo. Le demuestras que es hermosa. Conviertes tus ojos en espejos, tus manos en plegarias cuando la acaricias. Es dif?cil, muy dif?cil, pero cuando ella se convence de que dices la verdad... -Bast hizo un adem?n, emocionado-. De pronto la historia que ella se cuenta a s? misma cambia. Se transforma. Ya no la ven hermosa. Es hermosa, y la ven.

El nombre del viento, de Patrick Rothfuss

Publicado por darthseid @ 21:32  | Citas

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