Martes, 28 de noviembre de 2006
(---o---) contin?a (---o---)

Paso las horas muertas observando la actividad que se desarrolla entre las fibras de las plantas, todos trabajando, cada uno a su ritmo, manteniendo el equilibrio natural y yo me siento parte de todo. Me gusta ser lo que soy, pero no podr?a vivir sin estos momentos de paz y armon?a, en los que me abandono para desparramar mis males por el suelo, limpiando mi mente y mi esp?ritu.
Tengo hambre. He tra?do una estupenda y jugosa manzana roja. La froto contra mi pecho y aspiro su maravilloso perfume, sin prisa, gir?ndola entre mis manos. Casi me da pena com?rmela, ?es tan perfecta!. De todas formas le doy un bocado. Me escurre algo de su jugo por la comisura de los labios y lo recojo lami?ndolo con la lengua. Siento su sabor dulce y la turgencia de su pulpa en la boca. La mastico lentamente para saborearla mejor y para que me dure el m?ximo tiempo posible.
Miro el reloj perezosamente y caigo en la cuenta de que tengo que volver a casa para terminar de prepararme. Se est? haciendo tarde; me levanto y camino con paso decidido. ?Por fin lo voy a hacer! ?No me lo puedo creer! Ahora s? que soy capaz. Se acabaron los nervios.

Espero tras bambalinas a que las personas del p?blico se vayan sentando en sus localidades. Les miro desde detr?s del tel?n. Les veo entrar en la gran sala, movi?ndose con alguna torpeza por entre los asientos buscando sus n?meros correspondientes en las entradas. Quienes ya se encuentran en sus sitios se muestran algo expectantes y deseosos de que comience el espect?culo. S? que est?n muy intrigados porque han recibido una invitaci?n gratuita para acudir al teatro; cada uno y cada una la recibieron en casa, por correo certificado, a su nombre, pero no tienen ninguna informaci?n sobre la obra: ni sobre qui?nes son los protagonistas, ni sobre el argumento, etc. Tampoco hay carteles anunciadores en las calles ni publicidad en los medios de comunicaci?n. No saben que en realidad esto es una fiesta privada, MI FIESTA. Algunos de los espectadores son antiguos conocidos, y otros no se han visto nunca. Unos pocos se saludan con cara de circunstancias y los menos lo hacen efusivamente. Cada vez se percibe m?s la extra?eza y la inquietud en el ambiente.
Ya no quiero hacer esperar m?s a mis invitados, por lo tanto ?Que comience la funci?n!

Una m?sica r?tmica e hipn?tica va inundando el teatro a la par que se va levantando el tel?n. El decorado es minimalista, con un color azul el?ctrico de fondo. Representa guerreros y sacerdotisas bailando en una noche estrellada sin luna.
Yo me encuentro en el centro, en posici?n fetal. Empiezo a bailar al comp?s, desarrollando con mis movimientos los acontecimientos de mi existencia, uno tras otro, de manera que cada uno de los asistentes sabe en qu? momento est? siendo parte de la historia y comprende cu?l es su funci?n dentro de la obra. Ellos y yo somos los actores y actrices: re?mos, lloramos, gritamos ..., pero el cl?max est? por llegar.

(---o---) contin?a (---o---)

Publicado por darthseid @ 21:16  | Relatos

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