Viernes, 24 de noviembre de 2006

Me gusta estar aqu?, en lo alto de la colina, con la espalda apoyada en mi ?rbol favorito.
Tengo algo de fr?o, as? que me cubro las piernas con la tela de mi ropa de algod?n blanco a la vez que las doblo y las acerco a mi pecho. Al rodearlas con mis brazos, acurruco la cabeza entre las rodillas y pienso que mejor me pongo los calcetines a pesar de que las cosquillas que me produce la hierba en los pies es una de las sensaciones m?s placenteras que conozco.
Poco a poco deslizo uno de los calcetines por los dedos de mi pie derecho, por la planta del mismo, alcanzando el tobillo y super?ndolo; ahora me dispongo a hacer lo mismo con el otro calcet?n a lo largo del pie izquierdo. ?Mmmm! ?Qu? sensaci?n tan agradable!

Como voy entrando en calor puedo fijar mejor mi atenci?n sobre el paisaje que diviso desde esta posici?n privilegiada. Sobretodo me interesan los colores, que a esta hora de la tarde son magn?ficos: el Sol dorado lucha con la tierra y las nubes porque no quiere despedirse provocando una extensa e intensa gama de rojos, naranjas, rosas, amarillos... Los campos son un enorme collage formado por los sembrados ocres y marrones poblados por zarrapastrosos espantap?jaros y por los verdes brotes de cereales y hortalizas. Hay peque?os bosquecillos diseminados que rompen la planicie lineal y el vivaracho riachuelo se desliza serpeante lamiendo las piedras que obstaculizan su carrera. Tambi?n veo el mar, la inmensidad que cortan los escarpados acantilados, que se va tornando de un azul indeterminado pero relajante.
M?s aprisa de lo que hubiese deseado se va oscureciendo todo, como si se tratase del fading de una pel?cula.

Respiro profundamente, aspirando los diferentes matices de los sugerentes aromas que me llegan del ambiente.

La Luna llena me saluda mientras va emergiendo por el horizonte transport?ndome m?gicamente a otra dimensi?n en la que percibo las mismas cosas pero de forma diferente. La luz de la Gran Selene y de las estrellas me invitan a so?ar y a descubrir de nuevo mi esencia primaria con la que me reencuentro de vez en cuando. Es gracioso, pero siempre me sorprende con novedades reveladoras; No hay mucha diferencia entre mi Ser y el entorno que admiro. Yo tambi?n resplandezco y me apago aunque domino la secuencia temporal. Esta ventaja me hace feliz; s?, el hecho de tener poder sobre mis circunstancias, de no tener que ser d?a y noche, y d?a de nuevo, de manera obligatoria y en ese orden, s?lo con unas m?nimas variaciones debidas a la posici?n del planeta con respecto del Astro Rey.

(---o---) contin?a (---o---)

Publicado por darthseid @ 23:23  | Relatos

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Comentarios
Publicado por Ratoncito

Martes, 28 de noviembre de 2006 | 19:09
Muchas gracias! Mu?
Publicado por Ladrillazo

Viernes, 13 de marzo de 2009 | 3:32
AvergonzadoKAI