jueves, 05 de febrero de 2009
(Artículo copiado de Wikipedia el 12 de marzo de 2020.)
La
Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) es una entidad española
dedicada a la gestión de los derechos de autor de sus socios, que
engloba a artistas y empresarios de la cultura.
En 2011,
tras un largo proceso de negociación con el Gobierno, la SGAE consigue
sacar adelante una ley por la cual se considera al ser humano “un
dispositivo de almacenamiento masivo”. Esta ley permite a la SGAE
cobrar un canon mensual a las personas, ya que se entiende que éstas
son capaces de memorizar y reproducir textos y melodías sin control
alguno.
En 2012 se aprueba el decreto por el cual tener un hijo
empieza a considerarse “hacer una copia privada de uno mismo”. Los
partos se convierten así en la principal fuente de ingresos de SGAE.
En
2014 la SGAE, asediada por los impuestos, decide comprar Castilla La
Mancha por motivos fiscales. Dicho territorio, ahora en manos privadas,
pasa a llamarse ESAE, Estado Soberano de Autores y Editores, único país
del mundo donde tararear es delito.
En 2015, el monarca Don
Víctor Manuel I de ESAE, aprueba una ley por la cual todo ciudadano
tiene la obligación de crear al menos una obra al mes, por mala que
sea. Todos cumplen la ley a rajatabla, excepto Javier Bardem, a quien
le parece una medida de derechas y decide tragarse la lengua como
protesta. Javier sobrevive y graba un documental sobre su propia
protesta titulado: “Yo”.
En 2016, según datos de la Organización
Mundial de la Salud, ESAE se convierte en el país con más cocaína por
habitante (3 kilos y medio).
El declive de ESAE comienza en
2017, cuando la Reina consorte Ana Belén muere atragantada con un
trombón mientras intenta soplar por el lado equivocado. Don Víctor
Manuel I cae entonces en una profunda depresión que plasma en su disco
“Ando tristote”, en el que destaca el single “Poca boca para tanto
instrumento”.
La noche del 23 de febrero de 2019 las tropas
españolas, formadas íntegramente por sudamericanos sin estudios, entran
en ESAE y se hacen con el control del país en apenas 7 minutos. Sólo
encuentra un foco de resistencia, personificado en el cantante de El
Canto del Loco, quien resulta muerto de un disparo. Amnistía
Internacional lo considera crimen de guerra hasta que escuchan un disco
suyo.
En enero de 2020 tanto los artistas como sus camellos son
desalojados de ESAE, tierra que es devuelta a los castellanos para que
sigan quejándose de que tienen sed y cobran poco.