jueves, 28 de febrero de 2008
Cuando me despierto,
bueno, sé que voy a ser el hombre que se despierta junto a ti.
Cuando salgo,
claro, sé que voy a ser el hombre que va de la mano contigo.
Si me emborracho,
bueno, sé que voy a ser el hombre que se emborracha junto a ti.
Y si parloteo,
claro, sé que voy a ser el hombre que parlotea para ti.
Pero caminaría 800 kilometros,
y caminaría 800 más,
sólo para ser el hombre que caminó 1600 kilómetros
para caer delante de tu puerta.
Cuando estoy trabajando,
sí, sé que voy a ser el hombre que trabaja duramente para ti.
Y cuando llegue el dinero por el trabajo que haré,
te daré casi cada céntimo a ti.
Cuando llego a casa,
oh, sé que voy a ser el hombre que regresa a ti.
Y si envejezco,
bueno, sé que voy a ser el hombre que envejezca a tu lado.
Pero caminaría 800 kilometros,
y caminaría 800 más,
sólo para ser el hombre que caminó 1600 kilómetros
para caer delante de tu puerta.
Cuando me siento solo,
bueno, sé que voy a ser el hombre cuya soledad se deba a estar sin ti.
Y cuando sueño,
bueno, sé que voy a soñar con el tiempo que paso contigo.
Cuando salgo,
bueno, sé que voy a ser el hombre que va de la mano contigo.
Y cuando llego a casa,
oh, sé que voy a ser el hombre que regresa a casa contigo.
Pero caminaría 800 kilometros,
y caminaría 800 más,
sólo para ser el hombre que caminó 1600 kilómetros
para caer delante de tu puerta.