Hollywood se quiere defender de la opinión generalizada de que la falta de originalidad y buenas ideas campan a sus anchas por la industria cinematográfica yanqui.
Por ese motivo, en los próximos meses (años) nos vamos a ver bombardeados por diversos
remakes, adaptaciones de series televisivas olvidadas (u olvidables) y secuelas gratuitas e innecesarias (¿
Scream 4? ¿en serio?).
Por lo general estas cosas me importan muy poco. Es decir, que hagan lo que quieran, la decisión sobre qué ver o (probablemente) no ver será mía. ¿Qué más me da que se haga una adaptación de
Embrujada o de
Lassie, que se realicen miles de remakes de varias sobrevaloradas películas de terror orientales, o que se expriman secuelas de truños como
Garfield o
The Santa Clause? Hay cosas más interesantes con las que perder el tiempo.
De vez en cuando, estas noticias llaman un poco la atención. Como en su momento enterarme de que iban (pretenden) hacer un
remake de
Oldboy, película muy alejada del "paladar yanqui estandar" como para pensar en un
remake aceptable. O el caso que me ha llevado a escribir todo esto,
Funny Games.
Funny Games es una inquietante película que consigue transmitir una impactante sensación de angustia y dejar muy "mal cuerpo", a base de no mostrar absolutamente nada de lo que pasa, apenas describirlo, casi todo queda a la imaginación del espectador.
Lo curioso es que el
remake lo va a hacer el mismo director, el alemán Michael Haneke. Así, uno de los presuntos intereses de un
remake, tener otro punto de vista de una misma historia, se va por el retrete. Los protagonistas/sufridores serán Tim Roth y Naomi Watts, con lo cual, aún puede salir algo aceptable de ver.