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sábado, 29 de abril de 2006

Una crónica "objetiva"... (3)

Pateando la Ciudad
5 de Marzo 2000


El fotógrafo (que, por cierto, se ha negado a enseñarnos su cámara) recibe una dramática llamada que se corta... Dice que es de su contacto, un tal César Romero (¿El Joker?). Parece ser que ha habido un tiroteo o algo así. Mientras intenta reestablecer la comunicación sale a relucir el tema del robo del cáliz, que es investigado por otro grupo de periodistas (vaya, vaya...). Aprovecho para mencionar mis extensos conocimientos sobre la copa y lo desafortunado que he sido al no poder asistir a la exposición por culpa del ladrón. Esto levanta algunas sospechas hacia mí que no fructiferan, pero tampoco me convienen. Tengo que volver a explicar mi trabajo como tratante de arte y lo que ello conlleva. Derivo la conversación hacia los padres del niño y los posibles motivos del secuestro. El dinero queda rápidamente descartado. A la sagaz secretaria de panderetas se le ocurre un posible relación entre el bebé, el cáliz e incluso la cruz. Una teoría bastante demencial, desde mi punto de vista, pero hacer ver que el ladrón y los secuestradores pueden ser la misma persona me resulta parcialmente beneficioso, así que monto una historia sobre rituales satánicos, invocaciones y cosas por el estilo. Parece que cuela.

El fotógrafo ha conseguido comunicarse con sus compañeros o con quien sea, aunque de forma un tanto confusa. Aparentemente ha habido un tiroteo en la calle Tomás A. Alonso con los secuestradores, la policía y no sé qué más. De camino, llamamos a comisaría para saber más detalles y descubrimos que por allí no se sabe nada al respecto, así que damos aviso...

Pasamos frente a la iglesia y el padre Domínguez se nos une. Me dice que lleva la cruz encima. Vaya, no sé qué voy a hacer con tantos testigos delante... Sugiero que lo mejor setía dejarla al cuidado de alguien de confianza. Paramos en comisaría (mecachis) para que nos aclaren qué está pasando y ver si se sabe algo nuevo. El comisario parece bastante más despistado que nosotros. Eso está bien. Por si acaso procuro fundirme en una esquina ya que nadie parece tener muy claro hacia donde ir y todos se han quedado apalancados en las dependencias policiales. La beata secretaria lanza un discurso sobre la incompetencia policial, encendiendo los animos de los desesperados padres.

En ese momento aparecen el profesor Arturo Gallardo, el arqueólogo encargado del cáliz, con su ayudante y alguien más que no conozco. Genial. No debería reconocerme, pero esta esquina podría ser un poco más oscura... El individuo que no conozco dice ser Ramiro Biensabido, un botánico que poseía el libro Mitos y Leyendas de Galicia (esto sí es interesante) que le ha sido robado por el candidato político Félix Cortés a quien se lo prestó ¡¡¡para hacer fotocopias!!! (¿pero este tío es tonto o qué?). Esto hace que el comisario recuerde que los secuestradores han sido identificados como parte del cuerpo de seguridad del candidato. Ummm, ¿un político interesado en bebés y libros sobre mitos? Parece que la teoría demencial no era tan descabellada. Me pregunto si no estará interesado también en un cáliz...
Publicado por darthseid @ 20:02 | Relatos | 2 Comentarios | Enviar

Comentarios
I have seen the writing on the wall

  • Autor: escipion
  • Fecha: domingo, 30 de abril de 2006
  • Hora: 21:27
Como alter ego de Ramiro Biensabido, y ya off-crónica, no puedo dejar de recordar que en el mítico encuentro de la esquina que no era oscura (Seara con Camelias) hubo un corrillo de gente que se quedó a mirarnos interpretar y que al final hasta nos aplaudió. Evidentemente no se enteraron de la misa la mitad, pero se ve que les gustó el estilo...
  • Autor: darthseid
  • Fecha: lunes, 01 de mayo de 2006
  • Hora: 0:44
Hubo un par de momentos de esos, pero recuerdo especialmente una discusión en viva voz que tuve con Arturo Gallardo/Berni en la parte de arriba del C.Comercial Camelias sobre el libro de "Mitos y Leyendas..." y la gente alrededor que nos miraba flipando en colores Avergonzado

También me acuerdo de "momentos confusos". Aquí, cuando volviamos de Manuel de Castro a la comisaría, nos cruzamos con Mois, a quien yo evidentemente conocía pero mi personaje no, y tuvimos un instante de mirarnos, estar a punto de decirnos algo, y luego seguir cada uno por su lado como si nada NO!